Trastornos del sueño: por qué dormimos peor (aunque no menos) que nuestros antepasados
¿Te despiertas a menudo en mitad de la noche y te preocupa pensar que “algo va mal”? No estás solo. Los problemas de sueño son una de las consultas más frecuentes en psicología, y una investigación reciente ayuda a entender mejor su origen.
Lo que dice la ciencia más reciente
Una revisión publicada este verano en la revista Brain Medicine ha puesto en cuestión varias ideas muy asentadas sobre el sueño. Durante décadas se ha dado por hecho que la industrialización y la luz eléctrica nos han “robado” horas de descanso, y que dormir menos de ocho horas es, casi por definición, un problema de salud.
Los datos, sin embargo, cuentan otra historia. Al analizar sociedades preindustriales que todavía hoy viven sin electricidad, los investigadores comprobaron que su sueño medio ronda las 6,4 a 7,1 horas por noche, una cifra muy similar —o incluso inferior— a la de los países industrializados. Es decir, no dormimos menos que nuestros antepasados.
Lo que sí ha cambiado es cuándo y cómo dormimos: la llegada de la luz artificial, encabezada por la popularización de la bombilla a finales del siglo XIX, difuminó el límite que antes marcaba la oscuridad. La noche dejó de ser un tiempo de descanso obligado para convertirse en una prolongación del día: trabajo, pantallas, vida social, mensajes desde la cama. El resultado no es que durmamos menos horas, sino que dormimos de forma más irregular y más desincronizada con nuestro ritmo biológico.
¿Es “anormal” despertarse a medianoche?
Uno de los hallazgos más interesantes de esta línea de investigación tiene que ver con el llamado sueño bifásico: la evidencia histórica sugiere que, antes de la iluminación artificial, era habitual dormir en dos tramos separados por un periodo de vigilia a medianoche, dedicado a la calma, la reflexión o simplemente estar despierto sin más.
Hoy, esa misma experiencia —despertarse de madrugada y no poder volver a dormir enseguida— suele vivirse con angustia y se etiqueta rápidamente como insomnio. Algunos especialistas en medicina del sueño advierten de que esto puede llevar a sobremedicar una conducta que, dentro de ciertos límites, forma parte del abanico natural del descanso humano.
Esto no significa que cualquier despertar nocturno sea inofensivo ni que haya que restarle importancia a un insomnio real y persistente. Significa, más bien, que la ansiedad ante el hecho de despertarse puede llegar a pesar tanto como el propio despertar, alimentando un círculo de preocupación que dificulta todavía más volver a conciliar el sueño.
Qué sí sabemos que afecta al sueño moderno
Aunque la cantidad total de horas de sueño no haya cambiado tanto como se pensaba, sí hay factores propios de la vida actual que deterioran su calidad:
- La luz artificial y las pantallas antes de dormir, que retrasan la liberación de melatonina y desajustan el reloj biológico.
- La irregularidad de horarios, entrar y salir del sueño en momentos distintos cada día en lugar de mantener una rutina estable.
- El estrés y la activación mental que llevamos a la cama, especialmente cuando no existen espacios de desconexión a lo largo del día.
- La preocupación por “dormir mal”, que en muchos casos termina siendo un problema mayor que la propia dificultad para dormir.
Cuándo conviene pedir ayuda
No es necesario esperar a estar completamente agotado para consultar. Es recomendable buscar apoyo psicológico cuando:
- Las dificultades para dormir se mantienen durante semanas y afectan tu día a día.
- Sientes ansiedad anticipatoria solo de pensar en la hora de acostarte.
- Te despiertas con frecuencia y te cuesta volver a dormir, generando frustración o preocupación intensa.
- El cansancio empieza a interferir en tu rendimiento, tu estado de ánimo o tus relaciones.
Desde Gabinete Tudela trabajamos los trastornos del sueño entendiendo tanto los aspectos biológicos como los psicológicos: la ansiedad, los pensamientos rumiativos y los hábitos que, sin darnos cuenta, mantienen el problema. No se trata de “dormir ocho horas por obligación”, sino de recuperar una relación más tranquila y saludable con el descanso.
Si el sueño se ha convertido en una fuente de preocupación, podemos ayudarte a entender qué está pasando y a encontrar, junto contigo, estrategias adaptadas a tu situación.
📞 948 911 132 ✉️ gabinete@gabinetetudela.com



